lunes, 31 de diciembre de 2007

sábado, 29 de diciembre de 2007

COMANDO ALZAMENDI



Viajaba con destino a Colonia, en la República Oriental del Uruguay, cuando nuestro barco fue secuestrado por un grupo armado autodenominado Comando Alzamendi. Su líder, que se hacía llamar Subcomandante Washington, le ordenó al capitán seguir hasta la ciudad de Punta del Este. Acto seguido liberó el free shop para el pueblo, según dijo, y obligó a los aterrorizados empleados a que entregaran sin cargo la totalidad de la mercadería. Eso tranquilizó primero y entusiasmó después a los viajantes. Se armó una fila interminable y en minutos desaparecieron ropas, perfumes, licores importados, y otros artículos tan inútiles cuanto costosos. El terrorista explicó que su misión era descolonizar Punta del Este, devolver al pueblo uruguayo las propiedades a nombre de los extranjeros, y así convertir la casa de Mirtha Legrand en un asilo de ancianos, la de Susana Giménez en una biblioteca pública, la de Carlitos Perciavalle en un hospital para tratamientos proctológicos, y cosas por el estilo. Garantizó que no habría derramamiento de sangre, que a Uruguay se la conoce como la Suiza de América porque sus fuerzas armadas siempre han preferido evitar las confrontaciones, y que no descartaba que muchos soldados en servicio activo se unirían a la causa. Cuando llegamos al este, las fuerzas legales no tuvieron necesidad de disparar un solo tiro porque los extremistas, viéndose en inferioridad de condiciones, se rindieron incondicionalmente. Fui obligado a devolver la botella de whisky escocés.